8.29.2010

rompamos LA BARDA



Al recorrer Momoxpan nos damos cuenta de cómo va cambiando su estructura, si nos vamos alejando del centro, comienzan a aparecer las BARDAS.






Muros, rejas, mallas, arbustos, llantas, palos de madera, todos para limitar un territorio privado, haciendo la diferencia entre un espacio de la comunidad y una zona privada, de acceso restringido.
Las “bardas” funcionan como un límite, físico y visual. Cortan, dividen, segmentan segregan, marcan, separan y fragmentan, el entorno y las relaciones sociales. Pensamos que al construir una barda alrededor de nuestra casa nos estamos protegiendo, sin embargo la protección no debería darse cuando nosotros nos metemos en una caja. Somos libres y deberíamos poder transitar nuestros territorios. La única forma de protegernos como sociedad es conocernos, relacionarnos y apoyarnos. Es REconocer nuestro territorios y a nuestros vecinos.
Darle la espalda a la ciudad y construir muros que nos limitan, genera desintegración social y pérdida de identidad. Anteriormente las personas habitaban las calles, se encontraban, platicaban, se conocían; la calle es una promotora de relaciones sociales. Los nuevos modelos de calles, dominados por automóviles y las banquetas, colindantes con bardas, hacen que seamos vecinos desconocidos. Las bardas son el maquillaje de un modelo de urbanización desigual, generando problemas sociales muy complejos. Pensándolo un poco más a fondo, es por esto que estos muros perimetrales son atacados y usados por graffiteros y anunciantes de todo tipo.
En lugar de seguir dividiendo, seccionando y fragmentando nuestro entorno, tenemos que cambiar la relación que llevamos con él. Tenemos que apropiarnos de las calles, hacernos responsables de los parques, de las jardineras, tenemos que caminar nuestros barrios y colonias, nuestras ciudades. El cambio, debe ser un cambio de fondo en todas las relaciones, entre los seres vivos y nuestro entorno. Rompamos la barda que nos aleja, la barda que nos marca un espacio, seamos capaces de pertenecer a una comunidad.